Chrysler 300. Seguimos aprendiendo.

Chrysler 300. Seguimos aprendiendo.

2015 Chrysler 300 LTDLos inmigrantes arrastramos nuestras costumbres a la nueva casa. Solo con el paso del tiempo sentimos la confianza de experimentar y explorar nuevos territorios. Así lo hacemos con la compra de autos. Salvo algunas excepciones (Los rusos no llegan en busca de Ladas) compramos de uso las marcas que por años han sido populares en los países de origen. Es muy común ver mexicanos en VW y Nissan, centroamericanos en Toyotas, argentinos en Mercedes, Ford y Fiats y cubanos en Chevys, Dodges y Fords. Personalmente soy un buen ejemplo de lo que afirmo, pues en mis ya 20 años en esta generosa tierra, he pasado varias veces por los “tres grandes americanos” ya sea con autos de uso o nuevos.
Mi tercer auto fue un regalo de la compañía para la que trabajaba. Un Chrysler Grand Voyager que en casa apodamos cariñosamente como “Carburo”. Gracias a este Van, conocimos fantásticas partes de America, y siempre regresamos a casa “sanos y salvos”. “Carburo” nunca ha sido olvidado, y por estos días bien recordado, pues he tenido la oportunidad de evaluar por una semana otro producto de Chrysler.
El 300 es un sedán de gran tamaño, capaz de acomodar 5 pasajeros con toda comodidad. Silencioso (diría yo que muy silencioso al estilo Lexus) a pesar de que las llantas Firestone de nuestro vehículo de prueba no ayudaron mucho. De buen terminado y bien surtido de tecnología, aventaja a sus competidores por la tracción trasera y transmisión de 8 velocidades. En el interior, el Chrysler 300 si bien no llega al nivel de terminado de algunos modelos europeos con los que compite, sería injusto no reconocer una cabina llena de ricos acabados y materiales extensos de tacto suave, con tenues tonos de piel, que permiten una estancia apacible en ella. El sistema de información y entretenimiento “UConnect”, sin dudas uno de los mejores en la actualidad.
En la carretera el Chrysler 300 se comporta como lo que es, un auto pesado, muy cómodo, pero potente. Nuestro auto de prueba, un 300c Platinum, venia equipado con motor Hemi V8 de 5.7 que responde ágil a los “apretones” al acelerador como un joven Antílope. Entrar a la Autopista en un 300 es un verdadero gusto. Llega a las 60 millas en 6.5 segundos. Este auto adsorbe las asperezas de la carretera con eficiencia, aunque algo más de “reposo” en la amortiguación no vendría mal, para el sistema vial norteamericano, cada día en peores condiciones.
La tremenda presión a la que se vio sometida la industria automovilística durante la pasada crisis, ha permitido un rápido viraje en la calidad, confiabilidad y capacidad de innovación de los “Tres grandes”. Chrysler, ahora FCA (Fiat Chysler Automobiles) no ha sido segundo de nadie en el proceso. Conducir autos de estos fabricantes se ha convertido en experiencias alentadoras. Como me han comentado de forma jocosa algunos de mis amigos cuando les doy una “probada” a bordo de estos autos… “Parece que los americanos están aprendiendo a hacer autos”. Si bien la afirmación es sarcástica, lleva impresa como siempre la certeza de la sabiduría popular.
Este Chrysler 300 es un excelente ejemplo que ayuda a reafirmar el comentario.
Los que hemos conducido autos norteamericanos por muchos años, hemos tenido que responder a la incómoda pregunta de: ¿Por qué no te compras un Toyota? o ¿Un Honda? La respuesta podría ser larga, incluso politizada, pero gracias a Chrysler ahora podemos alegar de otra manera: Prefiero importarlos desde Detroit.

 

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