Consejos para cuidar el auto en los meses de más calor

Consejos para cuidar el auto en los meses de más calor

El tráfico en las carreteras aumenta durante el verano. La llegada de las altas temperaturas afecta negativamente al rendimiento del motor que pierde hasta un 15% de su potencia.

Ee el verano y el calor ya están aquí. El calor afecta negativamente al rendimiento del  motor y éste pierde potencia. Además, aumenta el riesgo de averías. Por ejemplo, el 35% de los automóviles que acude al taller durante la época estival lo hace como consecuencia de una avería en su sistema de aire acondicionado o de climatización. Un tercio de los coches que acuden al taller en verano lo hacen por una avería en su sistema de aire acondicionado. Para ello, es recomendable proteger el coche del sol y el calor.

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He aquí una serie de consejos para cuidar el coche y para el correcto funcionamiento del aire acondicionado durante los meses de verano:

  • Vigila la temperatura del motor. El indicador suele estar en la pizarra al lado del indicador de combustible. En frío, estará en la posición más baja, pero a los 5-10 minutos debería alcanzar la temperatura óptima (unos 90 grados). Eso sí, la aguja nunca debe llegar a la zona roja si no quieres quemar el motor. Si lo hace, una solución de emergencia es poner la calefacción del coche al máximo posible, ya que así liberas calor del motor y evitas un mal mayor.
  • En verano los neumáticos alcanzan una mayor temperatura, sobre todo circulando rápido. Si llevamos la presión demasiado baja, la banda de rodadura se calentará más todavía, algo que acortará su vida hasta en un 15%. Por eso, entre nuestros consejos para poner el coche a punto antes de hacer un viaje, recomendamos revisar la presión de las ruedas. Los neumáticos son susceptibles de padecer problemas como consecuencia directa de las elevadas temperaturas del asfalto.
  • Para frenar, las pastillas de freno rozan contra el disco. Esto genera calor y en verano las temperaturas que alcanzan son todavía mayores. Además, debido al calor exterior, es más difícil su refrigeración. Estas circunstancias provocan que sea más fácil que los frenos se sobrecalienten. El coche frena mucho menos y se acorta la vida del líquido de frenos y los discos pueden deformarse. Para un buen mantenimiento de los frenos,en bajadas prolongadas, utiliza marchas cortas para pisar menos los frenos y evitar la conducción agresiva. Intenta aparcar en la sombra, sobre todo en las horas centrales del día.
  • Ten en cuenta también los movimientos del sol, quizá en el momento de dejar el coche se quede al sol, pero al rato estará a la sombra. Siempre colócale un parasol en el parabrisas delantero (y si quieres también en el trasero) y utiliza protectores para el volante. Te evitarás esos “momentos terribles” de volver a conducir y quemarte las manos, lo que aumentará tu seguridad.
  • Lava el coche de forma regular. Los más sibaritas pueden utilizar cera con absorbente para rayos ultravioleta, que protege la pintura del coche de los daños causados por el sol. Las partes de cuero y vinilo del interior requieren también una limpieza especial para que no envejezcan rápidamente.
  • El aire acondicionado. Asegúrate de que el sistema de refrigeración del coche está en perfecto estado. Si no funciona bien, el calor del verano hará que el motor se recaliente mucho más fácilmente, lo que aumentará el riesgo de averías. Lo mejor para evitar que alguno de los componentes del aire acondicionado se estropee es evitar usarlo a máximo rendimiento. Es más eficaz, más ecológico y menos agresivo para el sistema arrancar e iniciar la marcha con las ventanillas abiertas y conectarlo algo más tarde, cuando la temperatura interior se iguale con la del exterior. Conviene, además, que no pase mucho tiempo parado. Es recomendable ponerlo en funcionamiento también en invierno, para que el compresor arranque. Así los fluidos circularán por el sistema y se evitarán obstrucciones. Puedes utilizarlo para desempañar los cristales en invierno, una tarea para la que el aire acondicionado es clave.

Un elemento importante es el filtro de aire del habitáculo. Se encarga de detener las impurezas y el polen antes de que el aire pase de la calle hacia el habitáculo. Con el paso del tiempo acumula polvo, polen, bacterias y otros residuos, de ahí que los fabricantes recomienden cambiarlo al menos una vez al año o cada 15.000 kilómetros, o incluso antes si sueles circular por terrenos sucios.

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