Kia Cadenza. Cuestión de principios.

Kia Cadenza. Cuestión de principios.

Hace solo un mes, asistí a la presentación del rediseñado 2017 Kia Cadenza, organizada por el fabricante en Middleburg, Virginia.

Esta semana he tenido oportunidad de probar el auto por más de 400 millas, tiempo y distancias suficientes como para tener una valoración más acertada del nuevo Cadenza. La tarea aquí seria contarles con detalles sobre mi impresión de manejo, sin embargo, le voy a robar varias cuartillas al auto, para hacer “catarsis”, y despojarme de algunos “demonios” que me acosan.

Comencemos así: El Kia Cadenza 2017 es un excelente auto. Si, EXCELENTE con mayúsculas. Comparable en cualquier escala con un auto tan reconocido en el segmento como el Toyota Avalon. ¿Igualas un Kia a un Toyota? ¿Cómo te atreves? Preguntaran algunos…y no faltará quien alegue:

_ “Por supuesto; Kia te llevó junto a decenas de periodistas a un hotel cinco estrellas en Virginia, te conquistó con buena comida, vinos y una exhibición de Equitación… ¿Cómo es posible que no hables bien de este auto?”

Que alguien así se exprese, no es resultado de mi imaginación. Me lo han comentado amigos y algún que otro suscriptor en nuestro canal de Youtube. Este es el demonio que quiero sacar y poner al sol, para que la claridad y ardor de sus rallos destruyan su presencia.

Dejemos clara una realidad. El periodismo serio está en crisis. Lo está aquí es Estados Unidos, que ha sido la referencia mundial para los que trabajan buscando la verdad, reportándola y respondiendo por sus actos con la valentía que requiere enfrentar amenazas y represalias. El periodismo automovilístico no escapa de la crisis, todo lo contrario, la amplía. No son muchos los que en esta profesión poseen el conocimiento y tienen la experiencia adecuada, y cuando franqueamos al periodismo automovilístico en español, los dedos de una mano posiblemente alcancen para nombrarlos.

El resto -grupo en el cual me incluyo- poseemos ciertas habilidades y conocimientos, desde los que escriben con decencia y honestidad, hasta los que emborran cuartillas con las más crueles estupideces y aberraciones, incluyendo absurdos idiomáticos antes poco vistos.  (No olvido una “colega” que queriendo ser amable, describía la visita a la plata de Toyota en San Antonio, de la cual también fui participe, como una “odisea”)

Es cierto que cuando lanzan modelos, la mayoría de los fabricantes presenta su mejor cara. Es cierto que se esmeran en atenciones y en hacer que lo pasemos bien, y al parecer, Kia y su compañía de marketing, lo saben hacer muy bien. Yo doy fe por los escasos eventos a los que he sido invitado, pues la lista de los “elegidos” -los que no se pierden una- es realmente restringida. Debe ser cierto -como obvio- que los fabricantes pretendan que hagamos cierta empatía con el producto que muestran, que, en algún momento, pudiera traducirse en halagos y elogios. Pero; ¿De qué otra forma podría ser? O acaso, ¿no ponemos la más afables de las sonrisas cuando invitamos a cuatro amigos a la casa a estrenar el nuevo barbecue, además de quitar un par de telas de araña, y hacer desaparecer el desorden el día antes?

Para nosotros como periodistas automovilísticos, estos encuentros son esenciales. Podemos dialogar con ingenieros, Presidentes o Vice presidentes de compañías o encargados del mercadeo para los Hispanos. Podemos decirles lo que pensamos, incluyendo los errores que cometen al diseñar o vender su producto a nuestra gente.

Si en todos nosotros primara la ética profesional -y así quisiera fuese- resistir las distorsiones que oculten la real importancia de los eventos seria nuestra premisa. Como reza el Credo del Periodista publicado por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri, “…nadie debe escribir como periodista, lo que no diría como caballero; que el soborno con el propio bolsillo debe ser tan evitado como el soborno del bolsillo ajeno; que la responsabilidad no podrá excusarse alegando instrucciones o gananciales de otro”.

Creo que la mayoría de nosotros puede hacer la distinción. Al menos yo creo hacerla. Si nuestras criticas muchas veces se reducen a un par de aspectos por vehículo, quizás sea reflejo de una evidente realidad, que la industria ha logrado con afanosa competitividad. En el mercado norteamericano de hoy, no hay autos malos. Los hay mejores o peores, pero en general, los estándares que la industria ha logrado, son altos.

El Kia Cadenza del 2017 es un auto admirable. Capaz de ser comparado en buena lid con cualquiera de las estrellas de su sector -sedanes de tamaño completo como el Avalon, Máxima o Impala- y salir airoso. Lo digo, sin que en mi afirmación para nada influya, un agradable viaje a su presentación en Virginia. Lo digo en principio, porque como escribiera Rodolfo Walsh: “El periodismo es libre, o es una farsa”.

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