Toyota Tundra RTD-Pro. El peligroso letargo.

No todo el mundo necesita una camioneta  de más de 2.5 toneladas.  Mucho menos si viene dotada  con paquetes adicionales, que le preparen para condiciones todo terreno extremas. Toyota lo sabe, y planea producir solo 3,600 Tundras TRD Pro.

Hay quienes sacan provecho de estas poderosas máquinas en sus negocios,  otros remolcan vehículos recreacionales o remolques,  en los que el  domingo llevan sus caballos de paseo (al menos es lo que parece al verlos curiosos, escudriñar con enormes ojos el entorno pasando a toda velocidad). En el caso de los Toyota con paquetes TRD, hay otra clase de consumidores que necesitan de estas exigencias.

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De Toyota Racing Development (Desarrollo de carreras de competencia)  surge el acrónimo TRD. Es un departamento que se encarga de producir accesorios y productos como suspensiones, compresores de alimentación, frenos y otras partes capaces de habilitar los autos para carreras, y que por 35 años, ha ganado prestigio entre los “auto aficionados” en Estados Unidos. Sus componentes son usados en productos de Toyota, Lexus y Scion.

Con el  distintivo “TRD Off-Road” y  “TRD-Pro”  se comenzó a habilitar productos de Toyota con características todo terreno desde el 1998, siendo la Tacoma 4X4  el primero en estrenarlos.  La alta popularidad del paquete TRD Off-Road, hizo que se extendiera rápidamente al  4Runner, y la Tundra.

El  paquete TRD Pro del 2016, añade a la Tundra amortiguadores Bilstein de mayor tamaño en todas las ruedas, neumáticos especiales de 17 pulgadas, frenos más grandes y toma de aire expandida.  Hay otras incorporaciones que son puramente cosméticas, como los estampados en los asientos que son exclusivos, así como impresiones en la carrocería, pues Toyota abandonó el uso de pegatinas para hacer la distinción.

La versión del 2016 de la Tundra TRD-Pro viene con un tanque se gasolina mayor, aumentando su capacidad a  38 galones. El motor continua siendo el único disponible, un V-8 de 5.7 litros que genera 381 caballos, y consume un galón cada 13 millas en la ciudad y 17 en la autopista, para un gasto combinado de 15 millas por galón (fácil de entender ahora la razón para un depósito de gasolina de 38 litros)

Con tanto aquí explicado, queda ahora justificar quienes estarían interesados por una Tundra TRD-Pro. Las candidaturas pueden variar entre los que constantemente necesitan arrastrar remolques, los que viven en zonas bien intrincadas, o los que por placer, les guste le aventura y lleven estos vehículos a exiticos parajes, donde las dificultades del terreno demandan la mayor eficiencia de la máquina, y la mejor habilidad de su conductor.

A algunos les parecerá ridículo pagar más de 43 mil dólares para ir una o dos veces al mes a pasar por acantilados, o subir elevaciones difíciles de concebir para el cálculo del ojo no entrenado. Para otros, es parte de su ADN. Es la necesidad de dejar correr un manantial de adrenalina, que dure para un par de semanas a bordo de una Tundra TRD-Pro, aunque la inyección cueste unos cuantos miles en inversión.

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Para los que nunca hayan visto las capacidades de este tipo de vehículo, una corta visita a YouTube le podrían familiarizar  con las increíbles condiciones de terreno que son capaces de superar.

Nosotros, aunque manejamos por algunos terrenos irregulares donde la amortiguación mostró su excelencia, mayormente corrimos la Tundra en carretera.  Su manejo es cómodo y de poco esfuerzo. El V-8 no te deja descontento  en ningún momento, y escuchar su aceleración es estimulante (en mi caso muy disfrutable…no hay nada como el sonido de un V-8 y que Greenpeace me perdone)

La Tundra tiene un solo problema; sus competidores. Chevrolet, Ford  y FCA (Fiat Chrysler Automobiles) han  consagrado esfuerzos por mejorar el sector de las camionetas ligeras y pesadas, y los resultados son palpables, con productos más sofisticados y eficientes.  La Tundra está clamando por un cambio. Con pequeñas modificaciones aquí y allá, esta camioneta ha circunvalado el paso del tiempo si mayores modificaciones, algo que es encomiable por una parte, pues muy bien habla de la calidad y durabilidad del producto,  pero cuidado, pues como reza un conocido proverbio: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”.

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