VW Dune, saliendo del gimnasio.

VW Dune, saliendo del gimnasio.

Cuando en 1994 durante el “North American International Auto Show” en Detroit, Volkswagen presentó el “Concep One”, un auto con fuertes remembranzas del original “Escarabajo” o “Beetle”, muchos no pudieron contener la emoción ante el intento del fabricante por revivir en evocación, lo que para muchos en el mundo entero ha sido un auto icónico. Signo de rebeldía y romanza hippie junto a los microbuses de VW, el Beetle siempre quiso ser el auto del pueblo, sencillo y eficaz, capaz de ser compuesto bajo la sombra de un frondoso árbol, con un par de llaves y un desatornillador.

La tremenda acogida, convenció al fabricante de producir masivamente el auto, que apodó el “Nuevo Beetle” y lanzó al mercado en 1997.  Pero los tiempos y el auto habían cambiado. Solo la apariencia exterior se mantuvo. El motor no estaba en la parte trasera, había opciones “turbocharge” y la sombra del árbol y un buen set de llaves nada suficientes para enfrentar la intrincada mecánica del Nuevo Beetle.

La seducción inicial decayó, y el pasado año se vendieron poco menos de 23 MIL unidades, luego de periodos buenos como el año 2000, cuando fueron 81,134 los salidos de concesionarios. Quizás parte del decline en ventas, esté asociado a la “segmentación de género”, que este modelo ha sufrido. Aunque a algunos le moleste, el Beetle, sobre todo en este resurgir, ha sido catalogado como un “chick car” o auto para chicas.

Volkswagen  quiere cambiar esa percepción con su nuevo VW Dune. Es un intento de poner musculo -al menos en apariencia- para hacerlo un auto más “masculino”. El concepto viene inspirado en los “Baja Bug” esos Volkswagen Beetle modificados para carreras en desiertos o dunas de arena en la playa, que todavía pueden verse rondando los fines de semana, asustando por el ruido y muchas veces enfangados a más no poder.

Interior VW Dune
Interior VW Dune

VW le ha dado al Dune el mismo motor que impulsa a muchos Golf, Passat y Jettas, un 1.8 litros con turbocompresor de inyección directa, y 170 caballos, nada mal para un auto de casi 3 Mil libras. La economía de combustible no es mala, 25 millas en la ciudad y 34 en autopista. Este motor sufre del mal común en la mayoría de los “turbocharged”, el “turbo lag”, esa molesta demora que se siente al pisar el acelerador fuerte y que luego se trata de compensar con un salto, como quien trata de recuperar el tiempo perdido. Conduciéndolo en modo “S” o deportivo, noté con demasiada frecuencia a la transmisión cambiando brusca a segunda. Por demás, el Dune es divertido -no al extremo como un Golf- pero de buena respuesta en la dirección y prendido en las curvas.

El diseño interior es agresivo, en el buen sentido de la palabra. El contraste de negro y amarillo en las terminaciones, los asientos, timón y hasta en el panel de instrumentos es bien recibido. El espacio delantero es suficiente para personas altas, pero los asientos traseros mejor pueden usarse para transportar objetos o personas de poca estatura.

El Dune no es mucho más alto que el Beetle regular, aunque si más ancho. Esto limita sus capacidades “off road”, que VW trata de vendernos con el diseño exterior muscular. No hay dudas de que el Dune parece un Beetle salido del gimnasio, pero todo queda allí, apariencia.  El 2016 Volkswagen Beetle 1.8T Dune viene con precio de entrada de $23,995 dólares, nada mal para un auto con cámara en reversa, asistencia de estacionamiento y pantalla de 6.3 pulgadas con “pinch-zooming”.  También de forma estándar trae Apple CarPlay y  Android Auto.

El modelo de pre-producción que conduje, traía extras como tapicería en dos tonos con detalles en cuero, encendido sin llave, sistema de audio Fender -lo que más voy a extrañar de este auto-  climatizador de doble zona y un techo solar.

El Dune provoca miradas, no hay dudas. Solo que en toda la semana que lo manejé, nunca pude discernir si las miradas eran de interés por la “musculatura” del Dune, de asombro por ver a un hombre cincuentón al volante, o de reproche…por la misma causa. En muchos países el predecesor de este auto se ha conocido con el “huevo” o “huevito”. Quizás enseñe demasiado el machista hispano que llevo dentro, pero este auto, no lo manejaría en el día a día, ni a…bueno ya saben.

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